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¿INTEGRACIÓN?
....... ¿INSERCIÓN?
I.-
Algunos conceptos básicos Del mismo modo que nosotros como individuos no estamos solos y no tendríamos existencia alguna sino es porque vivimos en sociedad, de la misma forma un país cualquiera, por más grande que sea, y mucho más cuando se trata de un pais pequeño, no podría existir aislado sin contactos con los demás países, estados, naciones. Así ha sido siempre a lo largo de la historia, pero cada vez más es así en la medida que todas las zonas habitables del planeta se han ido poblando. Es justamente el contacto entre pueblos y sociedades diferentes lo que ha enriquecido a la humanidad y le ha permitido avanzar por una senda de progreso sostenido. Hoy en día con el avance de las comunicaciones y con la expansión comercial y cultural, es absolutamente impensable que un país, estado o nación pueda aislarse del resto del mundo. Por tanto el proceso de aproximación entre todos los pueblos, naciones y culturas es irreversible, cada vez más acelerado y, en difinitiva, conveniente para la humanidad. En en este contexto histórico que suele hablarse en nuestro país, indistintamente de integración o de inserción. A veces se quiere decir lo mismo, pero los términos tienen sus matices, que hay que explicitar porque puede llegar a ser muy importante. El vocablo “inserción” parece indicar que existe un mundo globalizado, tal como se da de hecho y que en él debemos participar, integrarnos, aceptando las reglas de juego ya impuestas y que si no lo hacemos el riesgo es de perecer o quedar sumidos en el atraso. Esta concepción pone el enfasis en el aspecto económico comercial y financiero y predomina, aunque no exclusivamente, en las posiciones ideológicas de derecha o conservadoras y cuyo objetivo no es cambiar el estatu quo sino adaptarnos exitosamente al mismo. El vocablo “integración” parece referirse más bien a la región, a la necesidad de tener una escala adecuada que nos permita competir en el mercado mundial. Es obvio que cuanto más poderoso, importante o grande, sea un estado más posibilidades tiene de incidir en el conjunto internacional y viceversa. Por eso los países de Europa, especialmente occidental y central, han comprendido esa exigencia y son los que más han avanzado en un proceso de integración regional que les ha permitido tener una influencia cada vez mayor en el concierto mundial. Aunque menos avanzados, en todos los continentes, América, Asia, Africa, se están dando procesos similares de integración regional con mayor o menor éxito, según los casos y nuestro Mercosur es un ejemplo de ello bien cercano. El concepto de integración si bien también le da mucha importancia al aspecto económico, toma en cuenta otros aspectos como los culturales, sociales y políticos. Este concepto de integración es común en las ideologías de izquierda o progresistas, que quieren cambiar las condiciones del relacionamiento internacional, aunque no está nada claro cuál es la mejor forma de avanzar en este proceso y hay muchas opiniones al respecto. Es obvio que para nosotros no es admisible una política internacional basada en el concepto de “inserción”, tal como lo definimos aquí, puesto que consideramos que el orden mundial actual es esencialmente injusto y debe cambiarse. La cuestión es que el concepto de “integración” particularmente adaptado a la región en que vivimos no está adecuadamente definido en la realidad histórica nuestra, no está claro en nuestras concepciones ideológicas, ni en nuestros programas de gobierno y por tanto requiere una explicitación que es lo que intentaremos efectuar en este artículo. II,´
Situación global En primer lugar debemos tener siempre presente que vivimos en un mundo tremendamente inicuo donde la riqueza y las posibilidades comerciales, culturales y sociales en general están muy desigualmente distribuidas. Comencemos
por el aspecto económico y comercial que es el que primero se tiene en cuenta
normalmente cuando se habla de “integración” o “inserción”. En tal
sentido veamos este cuadro elaborado en base a datos de la Organización Mundial
de Comercio del año 2007.
Advertimos que las cifras de exportaciones e importaciones están expresadas en
miles de millones de dólares.
Un primer y rápido vistazo a este cuadro es suficiente para advertir las enormes desigualdades existentes en el comercio mundial. A título de ejemplo, América del Norte, la Comunidad Europea, China y Japón, constituyen el 69% de las exportaciones y el 72% de todas las importaciones mundiales. Mientras que toda nuestra América Latina, América Central y países del Caribe en su conjunto apenas son el 3 y medio por ciento del comercio mundial. En tanto que todo nuestro Mercosur, es apenas un uno y medio por ciento del comercio internacional. (En este artículo, dentro del Mercosur incluímos siempre a Bolivia por las razones que más adelante vamos a exponer.). Pero estos datos son más que suficientes para cerciorarnos de la muy relativa importancia de nuestro país, e incluso del Mercosur , en el comercio mundial. Eso sin desconocer que en algunos rubros como la producción agrícola (caso Argentina) o la producción de carne (casos Brasil, Uruguay) tienen un papel importante en el comercio externo de esos rubros particulares. Esto es de vital importancia porque los que son a la vez los grandes exportadores y los grandes importadores, (que por otra parte son muy pocos, si tenemos en cuenta los 200 países del mundo) son los que determinan en definitiva los precios y las condiciones del comercio mundial tanto de mercaderías como de servicios. A esto podríamos agregar muchas otras características de la situación actual que agravan más aún las desigualdades existentes. Por ejemplo los países que producen productos más elaborados, incorporan más trabajo, conocimiento y tecnología y por tanto más valor, son precisamente los países más ricos. En tanto que los países pobres son generalmente productores de materias primas sin elaborar o con muy poco valor agregado. Por supuesto que los precios tanto de lo que se compra como de lo que se vende en el comercio internacional, está fijado desde los países ricos y más propiamente desde las grandes trasnacionales que controlan el comercio de los principales rubros transables. Cuanto más redituable es un negocio más está dominado por las grandes trasnacionales, así ocurre con la industria de la alimentación, con la farmacéutica, con la informatíca y las comunicaciones, con las industrias culturales y del entretenimiento, con la industria pesada, con la industria bélica e incluso con el comercio ilícito, y así podríamos seguir poniendo ejemplos. Por otra parte el aspecto comercial no es el único a tener en cuenta en las relaciones económicas internacioneales. Hay otro aspecto que, por su dimensión al menos, es más importante y aún y es el aspecto financiero. Hay estimaciones que indican que por cada dólar que se mueve en el comercio internacional, hay 10 que se mueven en el ámbito financiero. Ahora bien el ámbito financiero no se rige por criterios racionales, ni siquiera funcionales a la producción y el comercio, y mucho menos aún a necesidades sociales básicas, sino que se orienta fundamentalmente a la actividad especulativa. Los desastres provocados en la economía por la especulación financiera tanto en nuestro país como en el mundo entero, son muchísimo mayores que todos los desastres naturales (sequías, inundaciones, terremotos, sunamis) Para muestra baste citar dos ejemplos cercanos: la crisis de 2002 en el Uruguay que implicó una caída del 25% del PBI y más aún del salario real, fue el resultado de las movimientos especulativo de capitales volátiles instalados en los Bancos de nuestra plaza con fines netamente especulativos. Actualmente la crisis que afecta a los países ricos y a EE UU en particular, que lo ha obligado a destinar más de 800 mil millones de dólares para cubrir emergencias sociales e industriales, se debe a la especulación inmobiliaria desencadenada por los grandes Bancos norteamericanos y trasnacionales. En resumen el llamado “orden mundial actual” no es tal sino un verdadero desorden, un caos, una irracionalidad total. Se destinan 900 mil millones de dólares para gastos de guerra, y hay 6 mil millones de pobres en el planeta, por lo que una sencilla operación de división escolar nos da que los gastos bélicos serían suficientes para dar 150 millones de dólares por año a cada hombre, mujer, niña o niño pobre del planeta Tierra (!) De todo lo anteriormente dicho se desprende una conclusión lógica e ineludible: una política económica externa o de relacionamiento internacional de signo progresista y popular, no puede aceptar como válidos los criterios del “orden mundial actual” sino que muy por el contrario debe diseñarse sobre la base de otros principios, de otros criterios, o sea de “un nuevo orden mundial” III .-
Situación regional Luego de las anteriores breves observaciones sobre la situación global y sus características principales, es hora de enfocar nuestra atención en la región en que nos tocó vivir. Obviamente que la misma está determinada por sus características geográficas pero también y mucho por su evolución histórica. A nuestro modo de ver hay una unidad geográfica e histórica indiscutible que es la Región del Río de la Plata, limitada al oeste por una gigantesca cordillera, al norte por la enorme cuenca amazónica y al este por el Océano Atlántico; La caracterizan irregularidades orográficas, amplias praderas, caudalosos ríos, variado clima, suelo fértil, abundantes recursos materiales, habitada originalmente por grupos indígenas que disponían de amplísimos territorios, invidida luego primero por los métodos salvajes de la conquista y la colonización y luego por métodos demográficos de la inmigración principalmente europea occidental. Tenemos una historia común, un idioma común, y una población mezclada con parte europea, parte meztiza, parte africana, parte autóctona, y como lo veremos más adelante, también problemas comunes y por tanto soluciones o un destino también comunes. A continuación veremos algunas de las características de esta región, tanto económicas como sociales. Advertirmos que incluímos en la región a Brasil ( a pesar de ser en sí mismo un subcontienente, puesta que de hecho está integrando el Mercosur) y a Bolivia, porque si bien no integra el Mercosur formalmente, debería integrarlo naturalmente por su complementaridad, comunidad y cercanía de conveniencia mutua. En
primer lugar algunos datos básicos, con la advertencia de que incluimos datos
sobre URUPABOL, o sea la alianza surgida en la década del 60
entre los los países pequeños de la región, es decir Bolivia,
Paraguay y Uruguay, que por razones principalmente ajenas no prosperó,
pero que a nuestro juicio responde a una necesidad histórica.
En primer lugar observemos que también en nuestra región se registran desigualdades importantes; los dos países grandes (Brasil, Argentina) son más del 90 % de la población y casi el 90% de la superficie. En particular, Brasil es el 77% de la población y el 66% de la superficie. En estas condiciones, una simple unión aduanera como pretende ser el Mercosur es totalmente inadecuada porque no contempla la realidad social, demográfica, económica existente. Más adelante insistiremos sobre esta problemática y sus posibles soluciones. Pongamos atención en la pequeñez de Uruguay que apenas es el 1,4% de la región, tanto en población como en superficie y recién junto con Paraguay y Bolivia se aproximan al 8% de la población de la región y a algo más del 10% de su superficie. Es importante advertir y tener presente estas desigualdades puesto que nada es válido si las mismas son omitidas o no se ponen de relieve como corresponde en el deseño de cualquier política de relacionamiento internacional, porque la integración en ningún caso puede consistir en la subyugación, incorporación o absorción de un país por otro, por lo menos tal cual es el sistema de relaciones internacionales entre los Estados hoy en día. A continuación veamos algunas de las características sociales y económicas de la región que nos permitirán detectar semejanzas y diferencias que también debemos considerar adecuadamente en cualquier proceso de relacionamiento regional y con mucho mayor razón, por supuesto, en el caso de una integración.
Estos datos son de CEPAL correspondientes al año 2006 y nos permiten apreciar algunas de las características sociales básicas de la región. Mientras Bolivia y Paraguay tienen todavía más de un tercio de su población viviendo en áreas rurales, en Argentina y Uruguay la población rural no llega al 10% y en Brasil se da una situación intermedia con casi un 17% de población rural. Las poblaciones de Bolivia y Paraguay son fundamentalmente poblaciones jóvenes, más de un tercio de la población es menor de 15 años y los mayores de 65 años apenas llegan al 5%; Uruguay es el país de menor población jóven (23 %) y mayor población anciana (14%). Se le parece Argentina y Brasil otra vez entre los extremos. El crecimiento de la población es porcentualmente mucho mayor en Bolivia y Paraguay que en Argentina y muchísimo mayor que en Uruguay (que casi no crece) mientras que Brasil que es ya más del 70% de la población total de la región, sigue creciendo a tasas importantes ( 1,3%) con lo cual las diferencias demográficas tenderán a aumentar. Las
condiciones de vida, salud, educación, seguridad social, (por lo menos si las
medimos según el porcentaje del PBI destinado a la satisfacción de estas necesidades básicas)
parecen ser bastante mejores en Argentina y Uruguay, que en Bolivia y Paraguay,
manteniéndose Brasil otra vez en
una posición intermedia. Veamos a continaución algunos indicadores económicos.
Son también datos tomados de informes de CEPAL año 2006 e igual que en el caso de los indicadores sociales nos permiten efectuar algunas comparaciones. Aunque el PBI por habitante no es demostrativo del nivel de equidad existente en la sociedad, sí revela deferencias en las condiciones generales de vida y en ese sentido observamos por un lado Argentina y Uruguay con el mayor índice por habitante; Bolivia y Paraguay notoriamente por debajo y Brasil siempre en la posición intermedia aunque el producto total de Brasil presente una diferencia abismal con el resto de la región. En cuanto al gasto público por habitante están en una posición similar Argentina y Uruguay y otra vez muy abajo Bolivia y Paraguay. Brasil en cambio presenta una inversión púlbica por habitante bastante superior.. Pero es posible que esté incidiendo en esta cifra el presupuesto militar que en Brasil es muy importante pero no tenemos datos para corroborarlo. En cuanto a la deuda externa es muy importante en Uruguay y Argentina, bastante importante en Bolivia (aunque en parte condonada), menos importante en Paraguay y bastante menos en Brasil. La ocupación en los distintos sectores de la economía coincide en general con las características demográficas de cada uno de los países. En cuanto a la desocupación que hace unos años superaba al 15% en general, en los últimos años se ubica por debajo del 10% en toda la región.
IV .-
Problemas Ahora bien, una vez observada la situación mundial y regional, al menos a gruesos rasgos como lo hemos venido haciendo hasta aquí, es momento ahora de enfocarnos con más detalle en la región, a fin de detectar los problemas principales existentes y eventualmente plantear soluciones para los mismos que no otra cosa es la política entendida en el sentido correcto del término. Es obvio que no nos pretendemos referir a toda la problemática de la región, sino solamente a aquellas cuestiones que tienen más directa relación con un proceso de integración. Con los datos que hemos proporcionado, ya estan claros algunos de esos problemas y hay uno que es por demás evidente: Consiste en la tremenda desigualdad existentes entre dos grandes socios y el resto y más particularmente aún de uno de los socios (Brasil) con respecto a los demás.. Eufemísticamente se designa esa desigualdad con el nombre de “asimetría” Si repasamos la historia de la región, constatamos que Brasil (y por cierto que no por culpa de su pueblo) sino de sus oligarquías dominantes, ha ejercido una especie de subimperio en la región: se quedó nada menos que con las Misiones Orientales (más de la mitad de la Provincia Oriental) al invadir y derrotar al artiguismo, se quedó con más de 200.000 kms2 del Paraguay luego de la Guerra de la Triple Alianza y le arrebató a Bolivia en 1904 el Acre Amazónico (más de 190,000 kms2) Por supuesto que esto que estamos mencionando no es para la hora de los reclamos territoriales, pero sí para no olvidar los antecedentes históricos, porque de lo contrario no entendemos nada, ni el presente, ni el futuro de nuestra región. Por otra parte recordemos cómo empezó la historia del Mercosur; simplemente se trataba de una negociación entre los grandes de la región, o sea Argentina y Brasil, tradicionalmente rivales y no solamente en el futbol. Una negociación claramente impulsada por Brasil con su notorio hándicap económico. Posteriormente y como por “generosa” condescendencia se acepta (y/o se promueve) la incorporación de los chicos (Paraguay, Uruguay) Pero si uno tiene presente los datos económicos y sociales que antes hemos proporcionado advertimos con absoluta facilidad que a los grandes (y especialmente a Brasil), ni le afecta, ni le preocupa, ni le interesa el minúsculo comercio con sus vecinos pequeños (Bolivia, Paraguay, Uruguay). Quizó un poco más interés en Bolivia y Paraguay porque constituyen importantes proveedores de energía para la industria brasilera. Pero aún así el gran país del norte tiene recursos más que suficientes aún sin explotar, incluso energéticos , por lo que tampoco en este plano tendría mayores problemas, al menos de futuro. A pesar de ello en los últimos años arrancó de los dos países vecinos mencionados, contratos leoninos para el suministro de gas y de energía respectivamente Incluso luego de veinte años de creación del Mercosur, periódicamente vuelven a reiterarse negociaciones bilaterales entre Argentina y Brasil para arreglar vínculos comerciales, industriales y de servicios, con prescindencia de los países pequeños de la región. Si recordamos las características básicas del orden mundial actual, nos damos cuenta de que esto es algo absolutamente lógico e inevitable, dentro de las leyes del juego imperantes. Pero hay un pecado original tan grave o más que éste en el nacimiento del Mercosur y es que este acuerdo aduanero surge en el apogeo de las políticas neoliberales y de los gobiernos de Derecha en la Región. Entonces de lo que se trataba era simplemente de abatir las barreras arancelarias en la región a fin de liberalizar al máximo el comercio dentro de la misma y si fuere posible establecer un arancel común para el comercio exterior, lo que todavía no se ha concretado. Ahora bien, pensemos un poco. No es que los pueblos de la región se integran buscando el beneficio común, más desarrollo, mejores condiciones de vida, equidad social. Nada de eso: abatir las barreras arancelarias (y quedarse en eso) implica que las trasnacionales instaladas en la región (y por razones de escala casi todas en Brasil) tienen el campo libre para extender sus negocios (y ganancias) a un mercado mayor. Lo que ha ocurrido en nuestro país es bien significativo de lo que implica este proceso: capitales provenientes fundamentalmente de Brasil van comprando, no solamente tierras, sino frigoríficos, fábricas, bancos, estaciones de servicio, supermercados. No implica creación de más trabajo, ni desarrollo, ni mejores condiciones de vida, ni equidad social, simplemente traspaso de la propiedad a empresas más poderosas instaladas fuera de nuestro territorio. El desarrollo económico en estas condiciones implica no más equidad, sino por el contrario más desigualdad social y más dependencia. Las decisiones de esas empresas trasnacionales no obedecen a razones de filantropía, ni de desarrollo nacional, ni de mejores condiciones de vida, sino lisa y llanamente obeceden al puro y duro lucro, sin ningún otro valor. Veamos a continuación la situación de desiguadad social en la región ;
Queda muy claro que toda la región tiene una característica común y es la tremenda desigualdad social, mas grave en algunos países (Bolivia, Paraguay, Brasil) algo menos en Argentina y Uruguay. Mientras el quintil de mayores ingresos se queda con más de la mitad del ingreso total , el quintil de menores ingresos apenas anda por el 4% del total en el mejor de los casos.. Ninguna política ni social, ni económica, ni administrativa, ni externa que omita esta situación es digna de ser considerada como progresista, ni siquiera como válida aunque fuera en un mínimo grado.. Muy claramente lo decía Artigas: “El objetivo del gobierno es la felicidad del pueblo” Por supuesto que esta tremenda realidad no se considera, ni se encara, ni se resuelve con simples acuerdos aduaneros que tendrán como principal consecuencia aumentar la desigualdad porque implicarán necesariamente, dadas las condiciones imperantes en el “orden actual” una mayor concentración de riqueza y por tanto un aumento de la desigualdad. Y obsérvese que la desigualdad mayor no es tanto entre un país y otro (aunque dadas las condiciones actuales del comercio mundial ello tiene una incidencia preponderante como ya lo hemos señalado) sino que es más grave aún si cabe a la interna de cada uno de los países de la región. Los pocos datos estadísticos oficiales disponibles en la materia se basan en el supuesto falso de que el país es homogéneo y eso está totalmente alejado de la realidad. Por ejemplo el PBI por persona de los grandes centros como San Pablo y Buenos Aires, es por lo menos cinco veces mayor que el de las zonas del norte argentino o de los estados brasileros limítrofes con Bolivia y Paraguay. El tremendo centralismo de que es víctima la región, desde la colonización hasta la actualidad, no es más que otra manifestación de nuestra desigualdad estructural. Si no se corrige radicalmente esta situación no es posible hablar propiamente de integración sino que tendríamos una situación de dominación o dependencia de una parte de la región sobre la otra, o en su caso una especie de absorción o eliminación según la modalidad que se asuma. Si no hay un proceso orientado y planificado para disminuir la desigualdad, aumentando la complemementación mutua y el equilibrio económico y social, la integración regional no se ajustará a principios de equidad sino por el contrario a una mayor injusticia y desigualdad, tanto económica como social y por ende también política. El gran José Artigas (que no era un académico aunque estaba muy bien asesorado, sino un profundo conocedor de la realidad regional) vió esto con absoluta claridad y por ello en el genial reglamento aduanero de 1815, adoptaba las medidas apropiadas para promover un desarrollo y un progreso armónico, equilibrado y justo entre todas las zonas de la región rioplatense. Es el momento, entonces, de comenzar a pensar en posibles soluciones para enfrentar estos problemas y por consiguiente de diseñar un nuevo modelo de integración regional con los criterios que venimos sustentando, que por supuesto no son de nuestra autoría, sino reclamados por todos los sectores progresistas, aunque la mayoría de las veces se quedan en reivindicaciones o reclamos verbales pero sin ninguna propuesta concreta y sobre todo sin decisión política firme en el sentido que sí lo hizo Artigas y que sigue siendo hoy, aún más que antes, plenamente vigente. V .-
Soluciones A fin de ordenar un poco nuestros pensamientos vamos a agrupar nuestras propuestas en tres capítulos, a saber, las de índole más bien política, las económicas y las sociales, en el bien entendido de que esta clasificación es solamente a los efectos expositivos, porque en la práctica todas deben estar sólidamente articuladas entre sí para que sean realmente eficaces. Propuestas
políticas · Lo primero que debemos tener en cuenta es que, como decíamos al principio, la integración regional para que sea eficiente y popular, debe ser integral o sea abarcar todos los aspectos políticos, económicos, sociales, administrativos. Si se trata simplemente de un acuerdo aduanero o predominantemente comercial, como es actualmente el caso del Mercosur, sólo beneficiará a las poderosas trasnacionales instaladas en la región y particularmente en los países más grandes. · Ahora bien, para romper el esquema actual de desigualdad e inequidad, es necesario eliminar los centralismos y hegemonías actualmente imperantes a fin de lograr un desarrollo equilibrado dentro de toda la región. Sin embargo con el estatus institucional actual que lleva casi doscientos años, no es posible imponer una subregionalización que termine, por ejemplo, con los centralismos de Buenos Aires y de San Pablo. Son los grandes socios de la región, Brasil y Argentina, sus pueblos, los que deben imponer una descentralización (un federalismo auténtico como quería Artigas) en beneficio de todos. · Mientras ello no ocurra, los países pequeños de la región, Bolivia, Paraguay, Uruguay deben fortalecer al máximo su relacionamiento y complementación, procurando una auténtica integración popular y progresista, en beneficio de sus pueblos y como núcleo modelo de lo que debe ser el proceso de integración. Son países de dimensiones humanas similares aunque su nivel de desarrollo tenga de hecho diferencias importantes, pero se pueden complementar perfectamente. Bolivia y Paraguay tienen grandes recursos energéticos que escasean en Uruguay. Mientras que Uruguay tiene avances tecnológicos que pueden ayudar a Bolivia y Paraguay. Estos tienen producción de zonas cálidas, mientras que Uruguay las tiene de una zona templada. Los tres están íntimamente unidos por las grandes arterias de la cuenca del Plata, los ríos Paraguay, Paraná y Uruguay. Bolivia y Paraguay son países mediterráneos que necesitan una salida al mar y Uruguay se las puede proporcionar sin costo de inmediato, con un mínimo de patriotismo y lucidez, sin perjuicio de que los tres unan sus esfuerzos y recursos para crear un gran puerto oceánico compartido. · Ese era el gran proyecto del URUPABOL que quedó trunco por la desidia del gobierno oriental, por la incompetencia de las dictaduras de Paraguay y Bolivia, y, hay que decirlo también, por las presiones de las oligarquías brasileras, que veían en la iniciativa (igual que en el siglo XIX) un peligro para su hegemonía. La integración europea, que por muchos motivos es digna aunque no necesariamente de imitar pero sí ciertamente de tener en cuenta, es un ejemplo al respecto por lo menos en dos aspectos claves. En primer lugar porque comienza con la “Europa de los 6” (Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo) no con un acuerdo aduanero, sino con la integración de la infraestructura (industria del carbón y del acero) a fin de levantar la industria arruinada por la guerra. En segundo lugar porque al mismo tiempo los tres países pequeños (Bélgica, Holanda y Luxemburgo) se unen en el “BENELUX” justamente para aumentar las posibilidades de equilibrio y trabar las hegemonías. · No tenemos dudas de que el URUPABOL debe ser la prioridad y la gran propuesta de avance en el proceso de integración que debe promover Uruguay y que debe ser vista no como una oposición a Brasil y Argentina, sino como un intento de avanzar todos armónica y equilibradamente hacia una integración plena. Artigas con su genial visión nos indica también aquí el camino cuando decía en una de sus cartas “no hay dos pueblos más hermanos que el paraguayo y el oriental”. Pero necesariamente debe incorporarse a Bolivia, que por razones incomprensibles ha sido marginada en este proceso. Las guerras americanas y las oligarquías vernáculas han aislado, explotado y arruinado a Bolivia, pero puede y debe integrarse a la región rioplatense, por historia y por conveniencia y así el URUPABOL puede convertise en el gérmen o el nucleo básico de un nuevo modelo de integración regional, que sea funcional a los intereses de nuestros pueblos. Y hoy con gobiernos populares y progresistas en los tres pequeños países platenses, parece ser el momento ideal para avanzar en ese gran proyecto. · Por supuesto que el URUPABOL no debe cerrarse ni encerrarse, sino por el contrario promover una integración avanzada con sus vecinos, comenzando por un fortalecimiento y crecimiento de la infraestructura común con las subregiones del norte argentino y del sur brasilero, todas zonas afectadas por el desequilibrio, la desigualdad y la supeditación a las oligarquías centrales y centralistas que traban ahora y han trabado históricamente su desarrollo. Obviamente este proceso implica abandonar ciertos prejuicios e intereses mezquinos, pretendidamente nacionalistas y falsamente soberanos, en beneficio del interés común de nuestros pueblos. Propuestas económicas · Uruguay debería promover como una de sus prioridades de política exterior avanzar en la conexión de la infraestructura en la región que comprende cosas tales como la conexión energética, la habilitación de la hidrovía Paraná-Paraguay, la canalización que permita unir los ríos Paraná y Uruguay, a fin de regular el suministro de agua en la zona (tremendamente rica en ese vital recurso y sin embargo periódicamente devastada por las inundaciones y/o las sequías) · Intercambio privilegiado y complementario de la mayor cantidad de productos posibles entre los tres países del URUPABOL, por ejemplo combustibles bolivianos, energía hidráulica paraguaya, productos tropicales (banana, yerba) a cambio de productos alimenticios, logística, software y asistencia técnica (educación, salud) uruguayas. · Recordar que actualmente la producción principal de Bolivia (combustibles ) y de Paraguay (energía hidráulica) están sometidas a condiciones leoninas en virtud de tratados con Brasil, que constituyen flagrantes contradicciones con el espíritu y el discurso de la integración regional · En la misma forma promover convenios especiales de integración con las provincias mesopotámicas y del norte argentino y los Estados del sur de Brasil, procurando a la vez un desarrollo de esas regiones bien dotadas en recursos naturales y desaprovechadas por los centralismos dominantes, promoviendo la vinculación creciente de las empresas públicas y privadas de la región en busca de una eficiente complementación productiva y comercial. · Ofrecimiento inmediato de puerto libre por parte de Uruguay para Bolivia y Paraguay, mientras se negocia un acuerdo de los tres para la creación de un gran puerto oceánico en la costa atlántica uruguaya, para lo cual podría haber incluso participación de Argentina y de Brasil, puesto que de lo que se trata no es de competir dentro de la región, sino de procurar un desarrollo armónico, complementario y eficiente de la misma. · Estandarizar la producción ganadera y agrícola de la región a fin de comprar y vender en común en el mercado mundial, aumentando las posibilidades rioplatenses y defendiendo nuestros intereses en el feroz y despiadado orden financiero y comercial del mundo actual. · Promover la investigación científica y tecnológica sobre los recursos regionales a fin de potenciar al máximo los rendimientos y la productividad, como asimismo la salud humana, animal y vegetal en esta región especialmente caracterizada por su gran riqueza medio ambiental. · Buscar la complementación industrial dentro de la región atendiendo los recursos y las necesidades regionales, por ejemplo elaboración de productos alimenticios, desarrollo de la producción de maquinaria agrícola, construcción y mejora de vías férreas y toda la tecnología referida a la navegación fluvial · Coordinar los Ministerios u Organismos superiores de planificación (comenzando por el URUPABOL) de tal manera que se formulen planes comunes de corto, mediano y largo plazo,que tengan por objetivo como decía Artigas “aprovechar nuestros recursos con todos nuestros brazos útiles” buscando siempre la incorporación de la mayor cantidad posible de trabajo y valor agregado regional · Articular y combinar la acción de los principales Bancos públicos estatales del URUPABOL y de la región, a fin de canalizar convenientemente los recursos financieros, colocándolos al servicio de la producción regional y evitando la especulación en beneficio de grupos económicos privados y/o foráneos de los que existe fresca y funesta memoria en la región. · Eliminación del uso de la moneda extranjera en el comercio interregional comenzando de inmediato con los tres países del URUPABOL y avanzar gradual, pero firme y crecientemente en el proceso de integración económica de signo equilibrado y complementario. Al mismo tiempo avanzar en el difícil pero necesario proceso de establecimiento de una moneda común. · Coordinar dentro de la región y especialmente dentro del URUPABOL las políticas económicas particularmente en lo relativo a la planificación, los presupuestos, el apoyo a los sectores productivos, los criterios impositivos y aduaneros, teniendo siempre presente el objetivo principal de crear fuentes de trabajo digno con desarrollo económico, avance en los conocimientos y justicia social. · Todos estos cambios que estamos proponiendo obviamente que deben ser graduales, pero al mismo tiempo sostenidos, firmes, bien consolidados, ampliamente compartidos y con una orientación de signo claramente progresista, tendientes a corregir los graves problemas internos y externos que debe enfrentar la región y que anteriormente hemos señalado. Propuestas sociales · La integración es un proceso en el que deben intervenir y tomar decisiones los gobiernos de los respectivos países, pero también y fundamentalmente. los pueblos, sus organizaciones sociales, sus partidos políticos, sus academias, sus medios de comunicación, sus gremios y sindicatos, sus empresarios y sus trabajadores. Por tanto el aspecto social de la integración es, si no el más importantes, al menos de igual importancia que los aspectos políticos y económicos. · En el aspecto educativo debería fomentarse el más amplio conocimiento a todos los niveles y desde la escuela primaria, de la región rioplatense, como una unidad, de sus cararcterísticas, de su historia, de sus posibilidades y de su destino común. En tal sentido y para nosotros los orientales, el artiguismo es una fuente inagotable de inspiración para el análisis y la proyección. Pero igualmente lo son otras experiencias de la región como las Misiones Jesuíticas, el Paraguay Independiente, las rebeliones indígenas, el federalismo argentino, el republicanismo brasilero, todas ellas de enorme valor no solo para estudio del pasado sino más aún para proyección del futuro. · Deberíamos compartir entre los paises y pueblos de la región, nuestros productos culturales y artísticos de gran riqueza y variedad, a fin de conocernos y valorarnos mejor y aumentar la conciencia de la unidad nacional. En lugar de la bazofia que ahora nos obligan a consumir, por razones privadas de interés comercial, qué bueno sería poder compartir nuestra producción cultural que por cierto no es para nada aburrida sino por el contrario súmamente interesante. · En tal sentido los medios masivos de comunicación, tanto privados como públicos deberían tener un rol fundamental. Pero especialmente los públicos deberían coordinar su producción para intercambiar productos, aumentando su interés y promoviendo el conocimiento de nuestros valores comunes que por cierto son muy apreciables. · Para sacudir la dependencia que padecemos en cuanto a la información y la producción de noticias, que en enorme mayoría provienen de las trasnacionales de la comunicación instaladas en los países ricos, deberíamos crear una agencia de noticias regionales que resumiera y divulgara por todos los instrumentos técnicos actualmente disponibles, la información de interés para nuestra región y nuestros pueblos · Dicho sea de paso, Uruguay, que tiene un nivel cultural relativamente más desarrollado dentro de la región y especialmente dentro del URUPABOL, debería desempeñar un papel de vanguardia en tal sentido en asuntos tales como la producción de audiovisuales y material de todo tipo relativo a la geografía y la historia de nuestra región, lo que sin duda contribuiría a conocernos y comprendernos mejor y apreciar las ventajas de nuestro destino común. · Expresamente debe buscarse uniformar gradualmente la legislación social y laboral dentro de la región a fin de que los trabajadores (comenzando por los de URUPABOL) puedan tener acceso a los mismos derechos y beneficios tanto de activos como de pasivos. No será fácil pero es imprescindible para lograr una auténtica integración de nuestros pueblos. · En la misma forma debe procurarse de inmediato y también en forma gradual uniformar los sistemas impositivos de los países de la región, y el esquema más justo, viable y sustentable es el régimen impositivo al que nos hemos referido en otro artículo de este mismo sitio, basado fundamentalmente en un impuesto progresivo y progresional sobre todo tipo de ingreso, e impuestos al consumo según su grado de necesidad, suntuosidad, prescindencia o competición con la producción regional, con exoneración total para algunas mercaderías integrantes de la canasta básica. · La estrecha y sistemática vinculación de las organizaciones sociales de la región, sindicatos de trabajadores, gremios empresariales, cooperativistas, organizaciones no gubernamentales, vecinales y territoriales de todo tipo, deberían considerarse como prioritarias a fin de asegurar un proceso de integración como el que venimos planteando, en beneficio de los pueblos y no de los negociantes. · Incluso, por qué no, la realización de competencias deportivas regulares entre los países de la región, contribuiría a aumentar la conciencia de unidad y pertenencia a la misma nación (la nación rioplatense) puesto que es bien conocido el arraigo de ciertos deportes (como el futbol) a nivel popular y el carácter altamente formativo y saludable del deporte en general. · Los intercambios, coordinación y complementación de las Universidades y Academias superiores de la región, sobre todo los que tienen relación con la investigación y la divulgación científica y tecnológica deberían ser promovidos en el máximo nivel posible, puesto que constituyen la clave para un desarrollo y un progreso tanto económico como social. · Otra necesidad imperiosa es la de compartir y uniformar la información estadística sobre todos los aspectos económicos y sociales relevantes de la región (y para empesar de la subregión URUPABOL) la que debe adaptarse más que a los cánones internacionales, a las necesidades nacionales comunes y para ello tenemos en la región los recursos humanos calificados y las condiciones técnicas para hacerlo, sólo hace falta voluntad política para implementarlo. · La integración supone una pérdida de la soberanía ficticia derivada de las actuales fronteras pero una ganancia importante en la soberanía real de nuestros pueblos al facilitar un mayor y mejor desarrollo de sus potencialidades y por tanto no habría que tenerle miedo a instituciones tales como órganos legislativos o judiciales comunes que siempre será más fácil dentro del URUPABOL primero para luego proseguir en el MERCOSUR, puesto que para que los grandes países como Brasil y Argentina, pudieran integrase sin distorsionar totalmente la integración, es preciso consolidar primero una descentralización y subregionalización dentro de ellos mismos.
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