La generación ritalina

Daniel F. Benavides

La psicología y en especial la psiquiatría tienen una posición muy particular en lo referente a ética médica. Ambas especialidades tratan la mente y sus conflictos, la psicología desde la mente misma y la psiquiatría con medicamentos que influyen en el cerebro. El problema surge cuando este fin terapéutico se distorsiona.

Un escolar se siente mal, en la escuela constatan que tiene fiebre, lo enviarán a casa y le sugerirán algún antigripal, esperando que se recupere. Fin de la cuestión.

Un niño va a la escuela, no pone atención a la tarea, tiene la cabeza en otro lado, conversa con sus compañeros en clase, pasa distraído tendiendo a la mosca que parada en la ventana del salón. Este comportamiento, que hoy es una epidemia en algunos países, lo llaman Attention Deficit Disorder (ADD) o Attention Deficit-Hyperactivity Disorder (ADHD) o "desorden de hiperactividad" y en millones de casos esta siendo tratado bajo un procedimiento similar al de una fiebre. Porque cabe suponer que si tiene nombre de enfermedad, debe ser tratada con fármacos y puesto que lo dice un doctor, cabe suponer que se curará de su comportamiento perverso, es decir, se tranquilizará. Así el entorno familiar y escolar del niño se librará de una responsabilidad y un laburo arduo que las circunstancias contemporáneas parecen no querer admitir: ya no hay que atender al niño, solo hay que tratarlo, administrándoles fármacos para domarlo, generalmente, uno llamado Ritalina.

Como expresa Walter Tauber en su articulo "Ritalina ¿Una droga de control Social? ": "Los principales síntomas del ADHD son la agitación y la falta de concentración. A los niños difíciles les cuesta fijar la atención en una cosa por largo tiempo, son distraídos. Se mueven mucho, golpean la mesa con los dedos durante las comidas, no pueden estar quietos en sus sillas, continuamente tienen que cambiar de actividad. Incluso ¡horror! corren por la calle cuando podrían caminar. Son ‘síntomas’ de comportamiento normal de cualquier niño, pero se pueden convertir en problema a partir de un cierto grado de intensidad. ¿Pero cuál es este grado? ¿A partir de cuándo se puede diagnosticar una enfermedad? Decimos que tenemos fiebre si la temperatura de nuestro cuerpo pasa de los 37 grados. Es una línea divisoria clara (aunque hoy los médicos ya no aceptan una línea tan rígida). ¿Pero cómo medir la hiperactividad? Parece que la enfermedad de un niño empieza donde acaba el aguante de los padres y profesores."

Es en este punto donde se produce un quiebre de importancia en el sentido para el cual las drogas farmacológicas fueron creadas y el por qué son consumidas tan masivamente.

La ingestión de un fármaco no por su valor terapéutico, sino porque consigue que uno se sienta mejor que bien, es lo que Peter D. Kramer, autor de "Nación Prozac" denominó "farmacología cosmética". O sea, que aun cuando no se tenga necesidad real, si una persona desea sentirse bien o aumentar sus capacidades puede tomar una sustancia para hacerlo. No hay nada malo con eso. ¿O lo hay? Si cada cual puede elegir lo que le plazca, por supuesto que cuando la sustancia elegida es como la Ritalina, un estimulante relacionado estrechamente con la metanfetamina (también conocida como 'speed'), hay un evidente caso de doble moral a la vista.

Millones de dólares se gastan en campañas antidrogas, pero no tantos millones como los que se gastan en producir y consumir drogas que químicamente son muy similares a las que se persiguen en la calle, pero que se convierten en drogas socialmente aceptadas y legales por venir de un consultorio médico y no de un dealer de barrio.

Se vuelve en este punto a otro cuestionamiento actual: la sacralidad de la opinión médica. Cabe aclarar que por más que ciertos siquiatras diagnostiquen ADHD por doquier, pasadas varias décadas desde que esta "enfermedad" apareciera en el Manual de Diagnostico de Problemas Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría, nadie ha podido identificar una sola causa del ADHD, solo sus síntomas. Un diagnóstico que supuestamente debería estar basado en un método científico, ya que diagnostica descompensaciones químicas en el cerebro, se lo hace con total subjetividad, puesto que no hay exámenes médicos que puedan dictaminar si hay un desbalance químico en el cerebro de la persona que lo lleva a actuar de una manera que pueda controlarse mediante la Ritalina.

Lo cierto es que se trata de una droga poderosa, tanto en su composición química como en las consecuencias a largo plazo, que pueden afectar a toda una generación de niños que han crecido "calmados" y controlados por el Ritalin.

Según las disposiciones oficiales de la empresa que lo produce, "Ritalina esta indicado para crear un efecto estabilizador en niños con comportamiento que presenten los siguientes síntomas inapropiados: distracción moderada-severa, corto foco de atención, hiperatividad, cambios emocionales e impulsividad". Pero mas abajo en las indicaciones, agrega: "debe tomarse con cuidado por pacientes con inestabilidad emocional"

Según la revista inglesa New Scientist, el uso de Ritalina "es uno de los fenómenos farmacéuticos más extraordinarios de nuestro tiempo. En algunas escuelas, 15% de niños son diagnosticados con ADHD, y el reparto de Ritalin ya es parte de la vida diaria de colegio."

Su composición química se presta para una polémica aparte, ya que está considerada por la Agencia de Control de Narcóticos de Estados Unidos (DEA) como un medicamento del Programa II, al igual que la cocaína, por lo que los médicos deben prescribirlo por triplicado y se ejercen controles sobre los niveles de producción total del fármaco. Esto se explica porque la Ritalina mejora el potencial de cualquier persona, sea niño o adulto, con o sin ADHD.

La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) de las Naciones Unidas, informó que por Internet hay un fuerte tráfico de sustancias como el Ritalin y el Prozac, como detalla el articulo "Ritalin ¿una droga de control social?" Está entre los 10 fármacos más buscados en robos de farmacia en EE.UU. En la calle, donde se esnifa y se inyecta, se conoce con nombres como Vitamin R, R-Ball, Skippy o Jif.

Francis Fukuyama, en "Fin del Hombre", indica: "Es comprensible desde luego que unos padres agobiados o unos profesores saturados de trabajo quieran hacer su vida tomando un atajo médico, pero lo que es comprensible no siempre corresponde a lo que es correcto". En todo caso, la libertad de elegir siempre es un derecho en democracia, pero este derecho, para que no sea vuelva engañoso, debe venir acompañado de toda la información correspondiente al caso para tomar la decisión sabiendo los pro y contra de lo que se esta decidiendo.

Por tanto si tomar Ritalina parece una solución para los problemas cotidianos y no se quiere filosofar sobre los resultados a largo plazo que podría tener para el usuario -el hecho de ser dependiente de una sustancia para poder lograr ciertos resultados-, al menos lo leal con las personas es que conozcan los efectos secundarios que causa la droga.

Según el propio informe sobre Ritalina, "El uso crónico y abusivo del Ritalin pueden causar dependencia síquica con variados grados de comportamiento anormal. Pueden ocurrir episodios psicóticos y se requiere cuidadosa supervisión puesto que puede desenmascarar depresión al igual efectos crónicos de sobre actividad.

"Nerviosismo e insomnia son las reacciones mas comunes, otras reacciones incluyen hipersensibilidad, anorexia, náuseas, mareos, palpitaciones, dolores de cabeza, cambios de presión y pulso, taquicardia, arritmia cardíaca.

"Se han reportado también algunos casos aislados del síndrome Tourette, además de psicosis tóxica. Algunos reportes también han mostrado casos de artritis cerebral.

"Los efectos a largo plazo de la Ritalina en niños no han sido establecidos."

Un informe publicado en el Archivo de Enfermedades de la Niñez, revista especializada en medicina infantil, describe un estudio realizado en la Universidad de Londres sobre las tasas de prescripción de medicamentos en nueve países, incluidos Gran Bretaña, Francia, Canadá, Argentina, Brasil y México. En promedio, la proporción de prescripción de antidepresivos a niños aumentó en 70% en una década.

El poder de la farmacología en la cultura moderna.

El presidente de la JIFE, profesor Hamid Ghodse, expresó que la sobre oferta de fármacos puede ser tan grave como el problema de la carencia de medicamentos. "Más de un 70% de las prescripciones de sustancias psicotrópicas por períodos largos se deben a situaciones irrelevantes o, a menudo, por razones sociales",

A estos datos se le suma un continuo aumento de usuarios que no son ni siquiera niños diagnosticados con ADHD, sino jóvenes o adultos. En un estudio de alcance nacional sobre patrones en el abuso de drogas en Estados Unidos, llamado Monitoring the Future Survey, señala que el abuso de Ritalin entre los estudiantes de último año de colegio aumentó al doble entre 1999 y 2004.

En el 2005 el National Center on Addiction and Substance Abuse de Estados Unidos, reveló en su informe que 15 millones de norteamericanos tomaban medicamentos analgésicos y drogas psiquiátricas, tales como el Ritalin o sus similares, y abusaban de ellas más que de la cocaína, la heroína y las metanfetaminas combinadas. Es más, también 2,3 millones de adolescentes lo hacía. El informe reflejó asimismo que el abuso en la adolescencia de las drogas de prescripción, producía 12 veces más probabilidades de consumir heroína, 14 veces más de consumir éxtasis y 21 veces más de consumir cocaína, que entre los adolescentes que no consumieron esos medicamentos legales.

¿Qué tanto puede cambiar la forma de ser de las personas, cuando desde que son niños en formación su personalidad crece dopada dependiendo de las pastillas para tratar con sus adversidades?

¿Hacia dónde va una sociedad que pide a sus miembros consumir ciertos productos químicos riesgosos para llegar a comportarse "correctamente" dentro de ella?

¿Y si no pueden vivir sin estas sustancias luego de décadas de consumo, no estarán a merced de quien las produzca? Fukuyama analiza esta problemática: "De manera sutil los dos sexos son empujados hacia esa personalidad andrógina media, satisfecha de si misma, y dócil desde el punto de vista social, que es la políticamente correcta en la sociedad actual.

"La segunda oleada neurofarmacológica de la revolución tecnológica ya se ha lanzado con estrépito sobre nosotros. Ya ha producido una píldora semejante al soma (el Prozac) y una píldora para controlar socialmente a los niños; píldoras que parecen ser mucho más eficaces de lo que la socialización en la temprana infancia o las terapias freudianas del siglo XX fueron jamás. Su uso se ha extendido a millones y en todo el mundo, en medio de una gran polémica acerca de sus potenciales consecuencias en la salud física a largo plazo, pero sin que se aluda apenas a lo que implican para nuestra comprensión tradicional de la identidad y la conducta moral"

 

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