El teatro como contracultura en el sistema rioplatense actual

Teatro y poder

María Esther Burgueño.

Parece haber llegado el tiempo de dar cuenta de una serie de hechos que acontecieron en los dos últimos años a nivel teatral y cuya relación se teje sutil pero claramente.

 

En esa serie de hechos figuran:

- En la VII Muestra Internacional de Teatro de Montevideo, en 1996, se presentó ante nuestro público un grupo que suscitó reacciones variadas. Desde el entusiasmo desbordante, hasta la incomprensión más absoluta. Se trataba del conjunto argentino "El periférico de objetos", bajo la dirección de Daniel Veronese. El espectáculo que presentaban era "Máquina Hamlet", del dramaturgo alemán Heiner Müller. "El periférico..." se formó en 1989 bajo la premisa de no dejar fuera ningún elemento escénico: títeres, muñecos, actores u objetos. Esto se complementa con la apetencia de una mirada periférica desde la cual contemplar la realidad con todos los riesgos de la deformación.

- También en 1996 hizo sus primeras armas como directora teatral Mariana Percovich, quien antes se dedicó a la docencia y a la crítica teatral. Lo hizo con un espectáculo montado en una sinagoga del Centro. La obra en cuestión se titulaba "Te casarás en América", y consistía en una serie de anécdotas de inmigrantes de diversa procedencia, hilvanadas por la propia directora y Miguel Röhmer, y actuadas por Andrea Fantoni.

- Unos meses después la propia Percovich ofrecía un espectáculo que volvía a violentar el espacio convencional y se desarrollaba, esta vez, en un tren y en una estación de trenes. El espectáculo se llamaba "Destino de dos cosas o tres" y pertenecía a un dramaturgo argentino llamado Rafael Spregelburd vinculado al grupo Caraja-ji. En esta obra actuaba, entre otros, Roberto Suárez.

- Por ese mismo tiempo Suárez acababa de ganar un Concurso para Directores Jóvenes, convocado por la Asociación de Críticos Teatrales del Uruguay. El proyecto triunfador se llamaba "Rococó Kitsch" y su revulsiva puesta en escena, fue y es un suceso absoluto en nuestras carteleras.

- En el mismo concurso se otorgó una única mención. Fue para Emiliano Béjar que proponía una puesta en escena de la obra de un joven autor argentino, Javier Daulte. La obra se llamaba "Óbito

- Al comienzo de la temporada de1997 dos actores pertenecientes al sector más oficial de nuestra escena, es decir al elenco de la Comedia Nacional, nos sorprendieron al plantear un espectáculo renovador y desafiante. Nos referimos a Estela Medina y Levón quienes pusieron en escena "Cuarteto" de Heiner Müller. Otra vez la presencia del recientemente fallecido maestro del teatro alemán que ha sustituido a Brecht en la preferencia internacional de las carteleras

- En abril de 1997 Mariana Percovich hizo su tercera dirección. Esta puesta se realizó en las caballerizas del Museo Blanes y utilizó como escenografía murales pintados en las paredes del espacio por jóvenes plásticos. La propuesta resultó tan interesante como exitosa. Se trató esta vez de "Juego de damas crueles" del dramaturgo argentino Alejandro Tantanián, vinculado al grupo "Periférico de Objetos" y al Caraja-ji. A esta altura sería oportuno explicar la naturaleza de este grupo transcribiendo su manifiesto:

 

Breve manifiesto Caraja-ji

 

"Esto no es un manifiesto. Pero existe una intención grupal definida. Más aún: menos. Por lo tanto esto sienta ningún precedente. Se trata tampoco de un primer paso. La finalidad CARAJA-JI es llenar vacío alguno. Aunque no es un punto. (punto)de llegada. Los integrantes de CARAJA-JI: Arrieta, Tantanián, Spregelburd, Robino, Daulte, Zingman, Leyes y Apolo, escriben esto."

Si observamos a los firmantes del manifiesto encontraremos por lo menos tres nombres a los que hemos hecho referencia: el de Daulte, el de Spregelburd y el de Tantanian.

- En agosto de 1997 un grupo liderado por Emiliano Béjar llevó a cabo el estreno de la mencionada "Óbito" de Daulte en la sala de A.G..A.D.U.

- En el mismo mes de agosto se realizó en Buenos Aires el VI Congreso Internacional de Teatro organizado por la UBA y el CELCYT. En el marco de dicho Congreso uno de los puntos altos es la mesa redonda en la que participaron los llamados "emergentes", entre los cuales se ubican Veronese, Daulte, Tantanián, Spregelburd y Leyes. Ante el entusiasmo del público este grupo explicó sus postulados estéticos, el público al cual se dirigen y sus deseos.

Por otro lado varias de las ponencias hacen referencia a la acción de estos emergentes e incluso al análisis de algunas de sus obras. Tal es el caso de "Marta Stutz" de Daulte.

El análisis de la cartelera del under bonaerense revela la presencia de varias obras de y por estos emergentes. A "Marta Stutz" se suma "Raspando la cruz", escrita y dirigida por Spregelburd. "Un cuento alemán" de Müller, con dirección de Veronese y "Reconstrucción de la historia" de Veronese, entre otras.

 

¿Qué significa todo esto?

 

Esta es la pregunta que a esta altura se formulará con derecho quien haya sido sometido a este bombardeo de datos más o menos organizados.

La primera respuesta es la certeza de estar enfrentados a un subsistema emergente que se opone a un subsistema remanente, vinculado a formas más tradicionales del teatro, afiliadas al realismo-naturalismo. Roger Mirza ( "Principales tendencias en el Teatro Uruguayo Contemporáneo" EBO. IIT, 1996). Este subsistema emergente comparte las características señaladas por Mirza en el trabajo antes mencionado, es decir se orienta hacia nuevos paradigmas teatrales..

El privilegiamiento del cuerpo del actor y del gesto.

El predominio de lo visual y los objetos colocados al menos, al mismo nivel que la palabra.

La fragmentación, el desorden, el antinaturalismo, la desorganización de los relatos, la multiplicación de los puntos de vista, la revisión irónica de la historia, la heterogeneidad y ambigüedad de los objetos, el pastiche y el kitsch.

El privilegiamiento del espacio que se da a través de la exploración de nuevas posibilidades, vinculadas, pero no exclusivamente a los espacios no convencionales. En este sentido, en el mismo volumen en el cual figura el trabajo de Roger Mirza, recién mencionado, y que tiene que ver con las ponencias presentadas al 1er. Coloquio Nacional sobre Teatro Uruguayo, he expuesto un trabajo en el que trataba de indagar la relación entre la utilización del espacio no convencional en el Teatro Nacional, y arribaba a la conclusión de que su uso sistemático estaba asociado a creadores jóvenes y que en ningún caso respondía a una opción arbitraria sino a una opción estética rupturista. De algún modo la alteración del espacio escénico supone además la alteración de la relación de la frontera que une-separa al actor y al público, pero además pone en cuestión la relación del público entre sí. De hecho, en obras itinerantes, como "Juego de damas crueles" continuamente cambia nuestro "vecino de sala", nos vemos empujados a compartir el espacio con el actor, y por qué no, a disputárselo.

 

Pero lo que quizás resulte más impactante es el hecho de que este subsistema retoma las características de un fenómeno acaecido a comienzos de siglo. En este período es imposible hablar de teatro uruguayo y teatro argentino, y nos vemos obligados a hacer referencia, continuamente al teatro rioplatense. Los actores de nacionalidad mixta, las continuas visitas de las compañías y hasta el hecho de "compartir" al dramaturgo por excelencia del período, Florencio Sánchez, habilitan a hablar de un sistema único a ambos lados del Plata.

Hoy, los nuevos creadores uruguayos, con conciencia de nucleamiento generacional han hablado. Mariana Percovich, Roberto Suárez, Sergio Blanco, María Dodera, Jorge Elías, Emiliano Béjar, entre otros, sienten que salvo las obras del propio Suárez, no encuentran en Uruguay dramaturgos capaces de identificar su manera de entender el hecho teatral. Al decir de Blanco: "No es cierto que el teatro no tenga público, lo que sucede es que hay un público que no tiene teatro". Enfrentados a ese vacío, y en la necesidad de superar el esquema naturalista de nuestros creadores, dieron con los "emergentes" de allende el Plata. Y ha comenzado un intercambio riquísimo. La búsqueda de textos, dos de ellos ("Juego.." y "Óbito") estrenados en nuestro país, las visitas, el mutuo conocimiento. ( Daulte confesó que nunca había venido a Montevideo).

Todos ellos tienen además en común la revalorización de una estética que tiene como referencia el teatro alemán. Ya sea el Brecht de "Baal", tal como lo plasmó Ernesto Clavijo, es decir un Brecht joven pegado a la vanguardia, o un Müller que rescata la herencia expresionista. Si pensamos en las circunstancias históricas que generaron el expresionismo, si atendemos al grito desgarrado del horror de la muerte que da origen a la mancha de color, a la distorsión de las formas dadas, al feísmo como postulado, podemos preguntarnos si éste no es un regreso lógico.

Una estética expresionista replanteada, no copiada, donde la sospechosa presencia del objeto, del muñeco, del silencio, de la distorsión, parecen querer, finalmente volver el teatro a ser lo que fue en su origen: una forma contracultural.

 

El Poder cuestionado

 

Recién aquí parecemos llegar al motivo vertebrador de este trabajo: Teatro y poder. Justamente cuestionando el poder a través de sus mecanismos establecidos, poniendo en jaque las formas oficiales, "espantando a los burgueses", como las vanguardias de inicios de siglo, estos nuevos creadores llegarán a constituirse en una alternativa de otros modos de poder, crearán un nuevo público y, en lo que nos concierne, obligarán a la existencia de una nueva crítica no potestativa, no autoinvestida de la facultad de determinar lo que s bueno y lo que es malo, sino de abrir caminos a la comprensión de nuevos lenguajes, es decir de nuevos modos de pensamiento que habiliten nuevos modos de sociedad.

Quisiéramos terminar esta breve exposición con una cita de uno de los críticos alemanes más destacados, Botho Strauss. Al referirse a los nuevos modos de actuación y nuevas formas de representación, Strauss afirma: "Sacar lo experimental del gueto de lo único, de lo extraño, de lo subterráneo es al mismo tiempo un desafío a las gentes de teatro para hacer útiles estos estímulos, para sustanciarlos en sus trabajos futuros, pues estos estímulos han cambiado la orientación de nuestro modo de ver, de manera que éste reaccionará con más sensibilidad, aún contra los malos hábitos del teatro"